Dentro de las medidas para prevenir el Virus del Nilo.
La Consejería de Sanidad, dentro del Plan Estratégico de Vigilancia y Control Integral de Vectores para 2026, con la finalidad de aminorar la incidencia del Virus del Nilo en nuestra comunidad, transmite una serie de consejos a la población sobre todo para la época estival, en la que la propagación de mosquitos es mayor.
El uso de repelentes es fundamental para prevenir esas picaduras y los consecuentes problemas de salud que pueden acarrear. Es importante recordar que las enfermedades transmitidas por vectores, insectos y garrapatas son las que más están aumentando a nivel mundial.
Los repelentes pueden encontrarse en diferentes tipos de presentaciones (soluciones, soporte impregnados, difusores…) Actualmente entre estas presentaciones no se encuentran las pulseras, ya que no hay ninguna autorizada en los registros de biocidas.
Un insecticida y un repelente no tienen el mismo propósito. La acción de un insecticida está dirigida a matar mosquitos, mientras que el repelente protege de sus picaduras al ahuyentarlos, pero no los mata.
Esta nota informativa tiene como objetivo proporcionar directrices claras y efectivas sobre la elección y el uso correcto de los repelentes.
1. Elección del repelente
En general, los repelentes pueden estar compuestos por DEET (N,N-dietil-m-toluamida), Icaridina , Citriodiol o PMD, IR 3535 (Butilacetilaminopropionato de etilo), y aceites esenciales (geraniol, lavanda…) a diferentes concentraciones. Estos ingredientes han demostrado ser efectivos y seguros cuando se utilizan según sus indicaciones, dependiendo su eficacia, entre otros, de:
Lea detenidamente las indicaciones del etiquetado para elegir el repelente adecuado para su edad y situación concreta, cuál o cuáles insectos o arácnidos (garrapatas por ejemplo) quiere repeler, así como las posibles contraindicaciones. Compruebe que el repelente que va adquirir está autorizado y registrado
2. Repelentes de uso tópico
a) Aplicación del repelente.
• Leer siempre las instrucciones del producto para descartar reacciones alérgicas.
• Método de aplicación. Aplicar el repelente uniformemente sobre la piel expuesta (no en piel cubierta por la ropa). Evitar el contacto con los ojos, mucosas, heridas y zonas sensibles. En la cara se recomienda aplicar primero el producto en las manos
y luego extenderlo suavemente (evitar ojos y labios).
• Frecuencia de aplicación. Volver a aplicar según las indicaciones de la etiqueta del producto, especialmente después de realizar una actividad en la que se haya podido perder parte o la totalidad del mismo (nadar, sudar, etc.)
b) Precauciones especiales.
• Población infantil. Caso de ser necesario aplicar repelentes en menores de 3 años
se debe consultar a profesionales de pediatría o farmacia, para verificar que ese uso
está contemplado. De cualquier manera, la aplicación debe realizarse por una
persona adulta y siempre utilizando productos que sean adecuados para un uso
pediátrico.
• Embarazo y lactancia. Consultar con un profesional de la salud antes de usar repelentes durante el embarazo o la lactancia.
• Condiciones de salud especiales. Personas con problemas de salud preexistentes deben consultar al profesional médico antes de usar repelente.
c) Uso y frecuencia.
Si se tiene que aplicar el repelente junto con crema fotoprotectora, lo recomendable es aplicar el fotoprotector, esperar que se absorba y luego aplicar el repelente. Los repelentes no son más efectivos por aplicar una dosis o con una frecuencia más alta de lo indicado en su etiqueta, por lo que resulta innecesario.
Independientemente de la aplicación de repelentes, se deben seguir las recomendaciones sanitarias en zonas de riesgo de transmisión de enfermedades para evitar las mismas. Los repelentes suponen una barrera adicional a muchas otras para evitar picaduras (uso de mosquiteras, precauciones en las salidas al campo, manga larga, pantalón largo, evitar zonas con acumulación de agua, etc.)
