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MANUEL LÓPEZ RUFIÁN: UN HOMBRE DE LEY

MANUEL LÓPEZ RUFIÁN: UN HOMBRE DE LEY

#Entrevistas 01/12/2025

“Manolito Rufián” nació un 28 de febrero de 1954. En el recinto ferial “28 de Febrero” tuvo el honor de realizar el encendido de la feria de 2025, como anticipo a recibir la Medalla de Tocina y Los Rosales el 21 de diciembre de 2025, tras toda una vida al servicio de su pueblo: desde los tiempos en los que fue monitor de natación en la recién inaugurada piscina municipal en los años setenta, a la actualidad como Juez de Paz. Por medio, una ingente labor en su Hermandad de la Vera-Cruz, y hasta un tiempo en política que le valió para conseguir el pabellón cubierto para el municipio. Manolito Rufián el de la autoescuela deja su impronta de hombre de bien, de ley.

 

Eres conocido por tu segundo apellido, por lo singular en este pueblo ¿De dónde procede tu familia?

Probablemente de la zona de Jaén. Mi abuelo, Eusebio Rufián, era maestro harinero. Iba por las fábricas de harina de un sitio a otro de España. Mi madre nació en Santa Marta de La Mancha, y después se vinieron para acá. La familia de mi padre son de aquí, de Tocina, de siempre.

 

¿Estudiaste aquí en el pueblo?

Sí, en el Colegio Nacional, después me fui a los Salesianos de Utrera, interno, donde cursé primer y segundo de bachillerato, y después pasé de interno también a San Francisco de Paula, en Sevilla, haciendo tercero y cuarto.

 

¿Qué recuerdas de aquella escuela de Tocina?

A los maestros, don Agustín, don Ramiro, Cipriano, José Bachiller…en el colegio del paseo que estábamos los niños. Don Hipólito y Doña Mari daban clases en los actuales Servicios Sociales a las niñas.

 

Nos has hablado de tu abuelo, ¿y tu padre, a qué se dedicaba?

Era practicante, ATS, aquí en Tocina. Trabajaba con don Eduardo en la consulta suya y después en particular. También en la fábrica azucarera.

 

Fuiste el primer monitor de natación del municipio. Cuéntanos aquella experiencia.

Me saqué el título con Lorenzo Muñoz, que era comentarista deportivo, en Sevilla, en los Padres Blancos. Hice el curso de monitor de natación y de socorrismo. Tendría 18, 19 años creo yo. Hicimos un equipo de natación para competir. Fuimos a competir a Lora, a San Jerónimo, lo que no recuerdo es si nos trajimos alguna medalla o no, pero por lo menos no se ahogó nadie. Fue cuando se inauguró la piscina.

 

Después también te implicas mucho con el tema del baloncesto.

Sí, con el baloncesto de siempre, de chico. Pero claro, aquí en Tocina no se puede hablar de baloncesto sin nombrar a Antonio Vázquez, antes también estuvo su hermano Juan, y Juan Antonio Caro, esos fueron los fundamentales. Ese equipo llegó lejos. Estuvimos en el Círculo de Labradores, nos crecíamos porque eran tableros de fibra y nosotros estábamos acostumbrados a la tabla.

 

¿Y ustedes dónde jugabais?

Nosotros jugábamos primero en el patio del colegio. Después se inauguró la pista de la Soledad en la Ermita, vino a inaugurarla el delegado del Gobierno, me parece que era don Juan Gil o algo así. Estaba de alcalde José Mármol.

 

Y esa implicación por el deporte, la trasladas al mundo de la política, pues en las primeras elecciones municipales del año 79, te presentas dentro de la candidatura de Unión del Centro Democrático y ejerces de concejal de Deportes. ¿Cómo fue meterte en política?

Me parece que me llamó don Daniel, el médico de Los Rosales, que iba en cabeza de la lista. De nuestro partido entramos en el Ayuntamiento él, Luis Cano, Antonio Solana y yo. La política era diferente a lo que hoy existe. Ganó el PSOE, entró de alcalde Pepe Arroyo y distribuyó las delegaciones según las preferencias de cada uno. A mí me dio Deporte.

 

¿Cómo fue esa experiencia?

Bien, bien. Mi objetivo era el pabellón cubierto. Fuimos a Deportes, Rodríguez Albariño era el delegado de Deportes. Había tres solicitudes: Écija, Dos Hermanas y nosotros. En aquella época se repartía de forma igualitaria el coste: 33% Diputación, 33% Deporte y 33% el Ayuntamiento. Y de golpe y porrazo Pepe Arroyo dice que el ayuntamiento pone el 50. Llaman a Albariño y le dicen que ponga el televisor: Estaba dimitiendo Adolfo Suárez. Albariño pensaría “Pues si se va el jefe, yo voy a durar aquí ya poco, así que venga, vamos a hacerlo. Y se lo vamos a dar a Tocina. El primer presupuesto no valió. Hicieron un segundo presupuesto e hicieron un tercer presupuesto. ¿Quién lo pagó? Ya no lo sé. Pero tardó mucho tiempo. Todos los que venían decían que era una barbaridad que un pueblo como Tocina tuviera un pabellón cubierto, y es que se lo habíamos quitado a Écija y a dos Hermanas, que en Dos Hermanas estaba Amparo Rubiales, no te vayas tú a creer que estaba cualquiera.

 

¿El hecho de que tú fueras del mismo partido que el Gobierno influyó algo?

En que nos viera, nada más. Pero la gestión del 50% la hizo Pepe, que era valiente para esas cosas, que después no sé cómo sacaría el dinero, eso ya no lo sé yo.

 

Tras la dimisión de Suárez que comentas, para la siguiente legislatura ya está prácticamente desaparecido UCD. ¿Quién te dice de formar parte de la lista del PSOE?

Ángel. Ángel Navia habla conmigo. Yo voy como independiente por el Partido Socialista, más o menos para continuar la gestión del pabellón, que ya estaba prácticamente terminada, casi hecha, pero yo creo que el pabellón cubierto terminó de pagarlo a Angel Navia. Y ya paso a la delegación de Policía Local, que es de donde nace Protección Civil. Tampco se puede hablar de Protección Civil sin nombrar a Rafael, a la familia de Rafael y a Puerta, que todavía está en vigor. Después yo ya veo que en la policía tengo poco que hacer y me paso a Festejos, con Fernando Solís. Nosotros contratamos a Expresiones por primera vez, la orquesta donde luego vino David Bisbal.

 

¿Toda esta etapa política la vas alternando con tu etapa laboral?

Sí, claro. Como profesor de autoescuela.



¿En la autoescuela entras como trabajador o como empresario?

Yo entro como trabajador. Mi profesor de autoescuela, Isidro Barrios, algo vería, que me dice que me dedique a dar clases. Empecé a trabajar en Brenes, en la autoescuela San Jacinto. El director era don Julio Llamas Rebollo, una gran persona. Después en la autoescuela de San Sebastián de Sevilla, con el hermano de Julio, Luis Miguel.

Luego ya monto yo la mía en Tocina. Para solicitar la autoescuela pedí una ampliación de mercado donde metí Guadajoz, Alcolea y Cantillana para que me concedieran la licencia.

 

¿Y la bautizamos como?

Oducia.

 

Estaba de moda entonces ese nombre: así se llamaba el equipo de fútbol, un pub..

Y una fábrica de lanas.. era un nombre que entoces “sonaba”.

 

¿Estabas solo en esa aventura empresarial?

No. José Naranjo Daza “Pepe Ríos” de Cantillana fue mi socio al inicio. Luego quedé solo llamándola Vera-Cruz, y al unirme con Alfil que llevaba Miguel Ángel Campos pasó a llamarse Taxana.

 

Paralelamente a todo esto que estamos hablando, otro bastión de tu vida social es tu fe religiosa y tu labor en la hermandad de la Veracruz.

Devoto y practicante desde chico, miembro de Junta desde niño. Esta participación en órganos de decisión me sirvió en otras facetas de mi vida: fui el secretario de la Asociación Provincial de Autoescuelas yendo a reuniones provinciales, comarcales y nacionales.

 

Y en la Hermandad, llegas a ostentar el máximo cargo, Hermano Mayor.

Yo he sido teniente hermano mayor de Juan Ortega, de Juan Antonio Caro y de Juan Liñán. Después ya pasé yo a ser Hermano Mayor. Cuando yo empecé a ser Hermano Mayor, me reuní de mi gente. Yo no puedo decir que esto lo he hecho yo, lo han hecho todos los que estaban conmigo. Estuve tres años, prorrogados a otros tres. Después entró otro hermano mayor y después me volví yo a presentar otros seis años, 12 años en total.

 

¿De qué te sientes más orgulloso de vuestra gestión durante tu etapa como Hermano Mayor?

Compramos la candelería de la Virgen, con la ayuda de Francisco Franco, el palio de la Virgen y las bambalinas, con la ayuda de Gálvez, Barragán, Antoñín y todos los que lo pagaron, evidentemente. Tardamos mucho tiempo, pero, se hizo al final. Lo más importante fue la venta de parte de la Casa Hermandad Antigua para hacer la parte nueva, que nos dieron 16 millones por 100 metros cuadrados. Importante la labor de Isidoro y Curro que llevaban la administración de la parte nueva.

Otra de las cosas importantes, la restauración de los pasos. El Paso de la Borriquita, gracias a Manolo Quilis, del Paso del Cristo gracias a Juan Ponce, el diseño nuevo del Paso de la Borriquita, con Manolo Burgos a la cabeza, el coro, gracias a Manolo y Clari, la restauración de la ermita, gracias a la escuela taller de Tomás Gomez, el camarín de la Virgen, por Josefita..y después cositas.

 

¿La restauración de la imagen antigua del Cristo?

Nos encontramos al Cristo en el coro de la iglesia, en una de las torres, en un cajón, una especie de urna chiquitita, estaba troceado y allí mismo, arriba, al lado del piano, organizó las partes más o menos Germán Pérez Vargas y se animó a reconstruirlo, haciendo su tesis doctoral dirigida por Arquillo. Estuvo expuesto en Villacís, en Sevilla, y después ya nos los trajimos aquí.

 

Y luego entras a ayudar a don Luis en el juzgado de paz.

Me comentó Luis que presentara la solicitud de juez sustituto, la presenté, y durante nueve años lo he estado sustituyendo en las vacaciones, cuando ha hecho falta, de lo cual me siento muy orgulloso. Gracias a la confianza del ayuntamiento, soy ahora el juez, me he encontrado con tres personas super buenas, profesionales al 100%, trabajadoras al 100 % y que las considero mis amigas, las que hay ahora mismo y las que ha habido antes también.

 

¿Son muchos los conflictos que tienes que solventar en el puesto?

No, la verdad es que no. Ayudar a la gente hasta ahora, en la fe de vida, en que sean las cosas rápidas, las conciliaciones, que prácticamente casi nunca sale, he casado, he tenido matrimonio de todo tipo, hasta por poderes.

 

¿A quién quieres agradecer especialmente que se te haya dado la medalla de Tocina y Los Rosales?

Yo, lo primero, al Ayuntamiento se haya acordado de mí, después aparte de toda la gente que ya he mencionado en esta entrevista a otra gente: Manolín, Damián, Manolo Fernández, Blaki, Chico… que sin ser miembros de la junta de gobienro de la hermandad han estado ahí cuando han hecho falta, han puesto su trabajo y su ingenio para hacer las cosas. La medalla me la van a poner a mí, pero esa medalla está cortada en muchos trocitos que son de toda esa gente. En el ámbito de la autoescuela Julio Llamas, el mejor presidente que ha tenido Sevilla y su mujer, que también me dio muchos consejos.

 

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

Como Manolito Rufián. López por mi padre, pero yo seré siempre Manolito Rufián... Nada, como una persona normal y corriente, que no fui mala gente.

 

Es una condición que quizás te haya llevado a llegar a donde has llegado.

Todas estas personas a mí me han ido enseñando cosas, he aprendido de un alcalde, de otro alcalde, de la autoescuela, en los colegios, en la mili…

 

Eso de ser buena gente trae consigo el hecho de que no te crees enemigos, y para no crearse enemigos habrás tenido, en tus cargos de responsabilidad, ceder cuando tú tienes claro que una cosa se tiene que hacer de una forma determinada.

Eso es importante porque yo siempre lo he dicho. Cuando yo tenía una idea de hacer algo, por ejemplo, en La Hermandad, yo siempre le decía a mi junta de gobierno “Tengo estas ideas que hay que mejorarlas”. Entonces, entre todos se trabajaba.

 

Pero también se puede dar el caso de que los que aportan digan “no, Manuel, esta idea tuya es descartable”, y tú tenías fe ciega en esa idea.

, una de las cosas más importantes que he hecho como Hermano Mayor, que no lo nombre antes porque me centré en lo material, ha sido meter a las mujeres en puestos de importancia en la Junta de Gobierno. Yo he tenido una teniente hermano mayor, he nombrado a la primera pregonera de la Semana Santa, he tenido una secretaria, una fiscal, diputada de liturgia. Y me ha dolido la cabeza por eso. El primer año, ahí están las actas, no me aprobaron ni una. Yo me siento orgulloso de eso.

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