Se transmite principalmente por mosquitos del género Culex (tiene unas líneas doradas en el torax), cuyo reservorio son las aves.
La mayoría de las infecciones humanas son asintomáticas, pero un 20% puede desarrollar fiebre, cefalea y vómitos. Menos del 1% puede presentar complicaciones graves como encefalitis o meningitis, con riesgo de muerte del 10% en casos severos.
No hay vacuna ni tratamiento específico, por lo que la prevención se centra en evitar picaduras mediante repelentes, ropa adecuada y eliminación de agua estancada.
